jueves, 28 de agosto de 2008

HZ Nº 382 - Ni los PERROS ABANDONAN a sus COMPAÑEROS

Estimados:

Hace pocos días, recibí un mail con la secuencia fotográfica que pueden ver a continuación. Cuenta una historia triste, pero da un ejemplo de AMISTAD, SOLIDARIDAD y LEALTAD casi incomprensible para algunos mortales. Un resumen del hecho: un auto atropelló a uno de 2 perros que cruzaban una calle, y lo mató; el que salió ileso hizo esfuerzos increíbles para despertar a su compañero muerto y arrastrarlo hasta la seguridad de la vereda, sin importarle el riesgo que corría su propia vida, en tanto evitaba que se acercara cualquier ser humano —causante, a sus ojos, del mal de su compañero.


1. Usando la pata, el perro trata de despertar a su amigo que ya está muerto;
2. Intenta alejarlo del peligro de la calle;
3. Protege a su amigo de los extraños que se acercan;
4. A pesar del tráfico, NUNCA abandona a su compañero..

Traigo este ejemplo a colación, dado que me llegó una carta que demuestra algo de lo que ni los perros son capaces de hacer: abandonar a sus compañeros, amigos y/o camaradas, y la indignación de aquellos que quieren actuar como moral y éticamente corresponde. La carta dice así:

A los compañeros que alguna vez tuvimos por lema 'Del mar a las estrellas'
El lunes ppdo, visité a Juan Carlos en Marcos Paz y pude apreciar in situ hasta dónde hemos llegado por el camino del chivo expiatorio, la falta de compromiso y la indiferencia.
Nuestro compañero, mi amigo y el de muchos de Uds, un oficial brillante, de carrera distinguida, condecorado por la Armada y por el Congreso de la Nación, como todos saben, detenido injustamente desde hace más de 7 años vive en una cárcel de máxima seguridad y es tratado como si fuese un delincuente con condena firme, peligroso y de alto riesgo para el resto de la sociedad.
No puede tomar Coca Cola porque no es transparente, ni comer facturas o tortas con rellenos, ni hablar por celular, ni acceder a internet, ni recibir o poseer dinero, y, lo que es peor, ni siquiera recibir a su familia en conjunto porque sus hijos varones, Juan Martín y Bautista, no pueden entrar simultáneamente con Cristina y Macarena, amén que no puede recibir visitas con excepción de los dias establecidos, lunes los varones, 2 horas, y martes y jueves las mujeres, o sea que Navidad, Año Nuevo, Pascuas, cumpleaños, enfermedades y aniversarios, se pasan en soledad.

A pesar de todo ello su coraje, su temple y su fortaleza —un verdadero ejemplo de hombre extraordinario— se siguen traduciendo en sus actitudes, su salud física e intelectual y su entereza que le permiten seguir soportando con integridad y valor la injusticia y el abandono que debe soportar en estas condiciones, condiciones que ha permitido y permite la conducción superior de la Armada, tristemente en manos de... compañeros.
Desde que uno inicia el trámite de ingreso percibe el ambiente hostil que prevalece en el lugar. Morosidad, mal trato, trámites interminables, esperas y más esperas, cacheos y revisaciones, fotos, impresiones digitales, certificados de domicilio, etc, etc.
La bronca, la impotencia, el dolor hacen difícil que por momentos las lágrimas no te nublen la vista, paradójicamente vas a confortar al amigo y el amigo te conforta a vos... a eso hemos llegado.
Imaginen el calvario de la familia, de Cristina —otra mujer de ley— que pasa por esto 2 veces por semana.
¿Es esto lo que debe padecer un hombre de honor que dedicó su vida a la Armada, que creyó y defendió sus valores, que tuvo brillo propio por sus condiciones intelectuales y morales, que fue y es intachablemente honesto, que hizo un verdadero culto de la camaradería, la amistad la lealtad y el liderazgo?

¿Podemos seguir indiferentes, mientras algunos siguen pagando por todos?
¿Podemos aceptar que algunos otros sigan repantigados entre alfombras, secretarios, lujos y viajes como si no tuviesen nada que ver, incapaces ni tan siquiera de expresar su solidaridad telefónicamente a la familia —desde un locutorio, por supuesto, para no complicarse?
¿Dónde mierda fuimos a parar?
De todo esto no me excluyo, sólo reflexiono y los invito a que lo hagamos todos y luego, si queda algo, intentemos un cambio.
Lo que no podemos es seguir haciendo... nada; otros han podido y hacen, tratemos de imitarlos.

Horacio Zaratiegui 22-Feb-2008 envío Nº 382
http://politicaydesarrollo.com.ar/nota_completa.php?id=1392